
Por si no pudiste ir, te cuento resumidamente cómo fue el evento origanizado por el Centro Cultural de la Embajada de Japón, sobre el tema de las envolturas para regalos.
Historia y lenguaje de las envolturas en la etiqueta japonesa
La charla comenzó con la presentación de las cuatro integrantes vistiendo happi de colores alegres con el kanji de tsutsumi estampado en la espalda, que es el kanji para escribir "envoltura".
La señora Mitsuko Kuratani nos contó que este kanji viene de un ideograma que representa una madre abrazando a su hijo, y es allí, en ese gesto donde nace la verdadera esencia de la envoltura. La envoltura lleva en sí una expresión de sentimientos que dirije la intención del objeto regalado. La envoltura es un puente entre el que regala y el que recibe por lo que se convierte en un medio para expresar respeto, compasión, afecto. Actualmente se utiliza más comunmente la palabra rappingu, transliterada de la palabra wrapping, en inglés.
El axioma principal de los profesionales de esta area es que "es posible envolver practicamente cualquier cosa, desde un huevo hasta un edificio", siempre que se sigan dos principios básicos para preparar la envoltura: determinar a quién le regalamos y cuál es el motivo del regalo. Los papeles usados y las formas de envolver varían de acuerdo a estas dos cosas y los japoneses son capaces de "leer" estos mensajes que tiene la envoltura. Esta tradición de las envolturas, tal y como ocurrió con el origami, existía en Japón desde tiempos en los que aún no existía el papel. La costumbre de envolver con furoshiki (pañuelos de tela) tiene cerca de 1000 años. También nos mostraron fotos, entre ellas una muy curiosa en la que se mostraban varias verduras envueltas que una persona se disponía a regalar a sus vecinos luego de cortarlas de su huerta. La señora Miyata nos contaba que la costumbre de envolver nació de la costumbre de ofrendar alimentos a los dioses. Bajo la creencia de que los alimentos ofrendados recibían su fortaleza y sus virtudes, luego eran comidos para adquirir las propedades que contenían. Estos alimentos "tocados" por los dioses se empezaron a regalar a las personas que no habían podido asistir a la ceremonia. Para ello eran evueltos en hojas de plantas y esos han sido los primeros envoltorios de los que se tiene conocimiento. Cuando en el siglo VII, el papel llegó de China, encontró un lugar prestigioso al momento de hacer estas envolturas.
La envoltura con papel
La señora Miyumi también nos contó cuán importante es hoy en día la envoltura en la sociedad japonesa. Las tiendas tienen muy en cuenta este aspecto porque saben que los clientes lo consideran algo fundamental a la hora de comprar un regalo.
Además de las circunstancias felices, en Japón también se hacen obsequios en ocasiones tristes como cuando alguien fallece. Las envolturas cambian en cada caso. La profesora Toshiko Kawahara nos demostró cómo envolver una caja en una situación feliz. Utilizó una técnica que se llama naname tsutsumi. Se comienza disponiendo el paquete en forma diagonal respecto del papel y se cierra sin usar ningún tipo de pegamento ni corte. Sobre el frente del paquete, la envoltura se cierra solapando un extremo del papel sobre el otro. Si la situación de regalo es motivo de felicidad, la solapa derecha cierra el paquete y queda sobrepuesta al lado izquierdo. Además, queda un bolsillo superior que tiene un tope abajo, simbolizando que los buenos sentimientos entran por allí y se quedan atrapados. Si el regalo se da en una circunstancia de tristeza, la envoltura es al revés y una solapa izquierda se antepone en el frente sobre la parte derecha. En este caso, el bolsillo queda abierto hacia abajo, manifestando el deseo de que los sentimientos de tristeza caigan y se pierdan. Este código, derecho-sobre-izquierdo e izquierdo-sobre-derecho es el mismo que se utiliza al cerrar el kimono. También nos demostró que en las situaciones felices se puede usar un noshi, un plegado simple que se adosa al paquete, sostenido por hilos de papel llamados mizuhiki. El mizuhiki está hecho con tiras de washi retorcidas por lo que es muy dúctil y retiene la forma que se le da. Pueden armarse lazos muy complejos con él. El número de hilos en una situación de felicidad es siempre impar: uno, tres, cinco, siete. Los colores son también muy importanes: en el caso de un mizuhiki para una situación feliz puede ser de color rojo y dorado, y más feliz aún, dorado y plateado. En el caso de una situación triste es blanco y negro. La presentación estaba acompañada por una exposición hecha con estas piezas de mizuhiki: grullas, flores y hojas preciosamente dibujadas por el entrelazado. Más fotos de mizuhiki aquí.

El furoshiki y el origami
Luego se presentó la profesora Mayumi Miyata que demostró diferentes formas de envolver con furoshiki: una botella (bin tsutsumi), dos botellas, dos obentos (viandas). Por último, hizo una mochila con dos furoshikis y se llevó todo allí, ganándose el aplauso y la sorpresa de todo el público. También fue muy festejada la demostración de origami en la que la profesora Asako Yoshida nos demostró como hacer una hermosa flor espiralada, de extrema simpleza y elegancia, para dar terminación a los regalos. En esta foto podemos ver cómo nuestro gato Manineko tomó a bien usarla como sombrero.

Finalmente, nos invitaron a envolver una pelota, una caja de galletitas y se enseñó a hacer una decoración con mizuhiki trenzado. La señora Toshiko Kawahara ejemplificó con su práctica la idea de que es necesario realizar la tarea de envoltura con alegría para que este sentimiento quede expresado en el envoltorio.
Todos quedamos muy contentos y esperamos que se organicen nuevos eventos como estos relativos al papel y su uso.
